El inicio de la Historia: Búsqueda.

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Una foto y un escándalo que evitar; lo demás no es tan simple a la vista.

viernes, 3 de octubre de 2014

#HistoriasCortasTCE No. 1: La Humilde Casa de Laura.



#HistoriasCortasTCE No. 1: La Humilde Casa de Laura.

  Ésta es una introducción a la historia: "Tentación, Color Esmeralda", y la 1o de varias historias cortas para dar a conocer el mundo que encierra esta novela; te invitamos a ser parte de ella. #NovelaTCE, #HistoriasCortasTCE


      ¿En qué historia no hay una casa de una familia humilde donde encerrada hay una mujer con nombre de heroína? Es quizás el primer paso para construir una historia y puede ser que haya sido así siempre, porque alguien no quiso dar a conocer de forma directa la trama que todos encerramos dentro de nuestro ser: La lucha por nuestros sueños vs. una lista interminable de obstáculos por rebasar. Es tan difícil imaginar hoy día que alguien que viva en un área humilde de una agitada ciudad pueda convertirse en una persona importante, pero lo mismo le pasa a una esmeralda encerrada en las entrañas de la tierra. Es fascinante ese mundo, el de la minería por una tentadora piedra de color verde. Son los más pobres, los de abajo, los que se meten dentro de túneles oscuros y sofocantes para sacar con las fuerzas de sus manos, a una esmeralda, a esa piedra preciosa que es muy valiosa, que saben que vale mucho, cuánto exactamente no, pero saben que vale y lo dan todo por ella, o por lo menos con sus propias manos, tratan de defenderla. Quizás fue eso lo que le pasó al papá de Laura: A Don Edgardo. Él vino de abajo y con sus humildes manos, sólo podía ofrecerle a su hija un techo en una zona de clase baja en Bogotá.


    Cuando entras a la humilde casa de Laura, vas a hallar un viejo juego de sala, una mesita con un teléfono sobre ella, un televisor, (uno de los objetos más valiosos, por cierto, que posee la propiedad), un juego de comedor de cuatro puestos, una alfombrita que disimula la polilla que insiste comerse la mesa y como salvadores de la escena, al rescate del patético ambiente, unos detalles como algunos adornitos, fotos y un cuadrito bonito que indican que alguien quiso rebelarse contra el destino, haciendo un esfuerzo con pocos recursos para embellecer el lugar. Ésa fue Laura con sus estudios y su preparación académica.
     La cocina anuncia que hacer supermercado es el logro mensual más importante de ese hogar. Si abres la refrigeradora que se defiende a pesar de sus años, hay comida y para tres, con sueldo de uno y medio, porque Laura trabaja y Don Edgardo también, pero él tiene muchas deudas que no lo dejan gozar su sueldo entero. Ya que menciono que en esa humilde casa viven tres personas, pasemos a las habitaciones. Son tres y gracias a Dios una de ellas empezó a usarse hace sólo cinco años, porque en uno de esos cuartos vive el ser más amargado, frustrado y patético que haya podido existir; eso usted lo pensaría si le tocara vivir junto a Concepción Gómez: La hermana de Don Edgardo y tía de Laura.
     El cuarto de Concepción Gómez es como ella: Frío y sombrío, sin más expectativas que el mobiliario básico, pero con cosas ocultas en los detalles más inofensivos. Concepción se cree una santa, a pesar de su pasado y su negro corazón y de forma tan irreverente, ha tomado la figura de un santo de vestidura verde, para esconder dentro de ella la tentación que siente a flor de piel por el dinero. Saliendo de ese cuarto, puedes tomar para la habitación de Don Edgardo o la de Laura; posición estratégica para que Concepción pueda vigilar los pasos de ambos. Don Edgardo no sale mucho, sólo a su trabajo o a entretenerse con su compadre. Encerrado en su cuarto, (también habilitado con los muebles básicos y ropa de cama bonita, comprada y lavada por Laura cuando tiene tiempo como un gesto de cariño hacia su papá); él esconde a su compañera: Su soledad. Ya habrán entendido a la altura de estas líneas, que la única mujer de la casa es Laura: No hay señora de Gómez.
       Llegamos al cuarto de Laura. Es el cuarto de la esmeralda encerrada en una oscura mina. Así mismo es esa habitación. Tras atravesar por esos sombríos cuartos anteriormente descritos, se abre la habitación de la luz de esa casa: Una joven periodista con un sueldo de hambre a pesar de su gran talento. Con todo y esa situación, el cuarto de Laura tiene algo especial que resalta en medio de la vieja infraestructura. Imagínense que hasta piezas del piso están desprendiéndose; pero el ingenio de Laura le saca provecho a esa particularidad. Sólo ella escondería debajo de una de esas piezas, la llave a sus recuerdos o quizás sea la llave a su destino, o a lo mejor todo este tiempo esa llave abre la explicación a muchas cosas pasadas, presentes y futuras......Así es la vida de Laura: Entre una lucha por brillar y una batalla por conquistar su destino. Y así es su cuarto: Entre cosas viejas y detalles especiales. Así también es una mina de esmeraldas: Entre caminos oscuros y sofocantes y el destello de una diminuta piedra de color verde de gran esplendor e inigualable belleza. Lo más hermoso para mí de esta comparación es que la vida de Laura, el camino por la mina de esmeraldas y el eterno cuento de la heroína a princesa, no es otra cosa que un reflejo de la vida de cualquiera que todavía no logra su dicha personal, pero que tiene la posibilidad de ser feliz. Cuando el camino es incierto, la esperanza puede ser tan diminuta como una esmeralda, pero tan valiosa como para hacerte salir de la oscuridad. Así que la vida de Laura, puede ser a fin de cuentas, como tu propia vida.


Melissa G. 

Continúa en la próxima #HistoriasCortasTCE No. 2……


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